martes, 9 de junio de 2009

¿Por qué se pueden reclamar los recibos?


A raíz de la entrada del viernes y que durante el fin de semana ha creado cierta polémica, me gustaría explicar:

¿Por qué la ley permite a la aseguradora reclamar estos recibos pendientes cuando el consumidor no quiere el servicio?

Tenemos que irnos a la base misma del seguro para entenderlo, pero empezaré por poneros un ejemplo de una sociedad, actual, que no necesita seguros pero usan la misma filosofía. Hablemos de los Amish.

Los Amish, son una agrupación religiosa que viven de espaldas al progreso. No aceptan bien los cambios y prohíben usar cualquier tecnología moderna llegando a no usar internet, que vale... pero tampoco la red eléctrica, así que nada de electrodomesticos, nada de motores... Por supuesto los seguros estan prohibidos, incluido los médicos...

No les queda otra que dedicarse a la agricultura y ganadería.

Cuando un granero de un Amish (básico para su estabilidad) o una vivienda tiene la desgracia de quemarse, todo el pueblo colabora en su reconstrucción. Esta es la filosofía de los seguros, cuando alguien tiene un siniestro lo arreglamos entre todos.

Las compañías calculan gracias a las estadísticas cuantos siniestros habrá en el año, cuanto van a costar y por lo tanto, cuanto tenemos que pagar cada uno de nosotros para cubrir la perdida total. Independientemente de que nosotros seamos los perjudicados, porque nuestro dinero no es para cubrir nuestra perdida sino la de cualquiera de nuestra sociedad (compañía).

Volvamos al pueblo Amish, los jovenes tienen la oportunidad de salir del pueblo a ver el mundo exterior, vivir fuera, trabajar, beber, fumar, drogarse... y algunos no vuelven, pero la mayoría regresa para vivir definitivamente dentro de las normas.

¿Qué pasaría si de repente se fueran del pueblo muchos más Amish de los previstos y se quemará un granero? Se tardaría en reconstruir más de la cuenta, quizá se perdiera una cosecha, quizá pasaran hambre un tiempo, quizá enfermaran más de la cuenta, acabarían descreyendo y por qué no: desapareciendo.

¿Qué pasa si de repente la compañía de seguros no cuenta con todo el dinero que debería para pagar los siniestros porque muchos asegurados han decidido dejar de pagar la mitad de lo acordado? Podría quebrar.

Por lo tanto, es imprescindible que las partes cumplan con el contrato. La aseguradora con indemnizar los daños asegurados, y el cliente pagar la prima, para que la aseguradora tenga dinero para pagar los daños asegurados de todos.




fotografía: wikimedia