lunes, 27 de abril de 2009

Pais de pillos.

Adrián Couceiro ha comenzado un nuevo blog: "País de pillos". En él esta trantando sobre los diferentes tipos de fraudes, engaños, estafas y trucos (legales o no), que se dan en el mundo del seguro. Adrián ya había escrito sobre el tema en un informe para arpem.com como comente en su momento.

Aprovecho para contar un caso que vivimos en la oficina hará ocho o diez años a modo de ejemplo de hasta donde pueden llegar los fraudes:

Una inmigrante de un país africano se acerco a la oficina para hacerse un seguro de vida, el nombre no se me olvidará en la vida: Bety Davis, quería un seguro de vida para caso de fallecimiento por 30.000.000 de pesetas con doble garantía para caso de accidente, y triple para los de circulación, traduciendo: 540.000€.

El nombre de la asegurada, su profesión, en general: su perfil, me pareció tan irreal que mientras tramitabamos la poliza y le hacíamos el reconocimiento médico, consegui que un amigo, de un amigo, de un amigo, me confirmara que era alguien real y sin antecedentes. Formalizamos la póliza.

La póliza incluso se renovó una anualidad. Pero un día recíbimos la terrible llamada: la Sra Davis había muerto en un accidente de tráfico en su país. Una vez más la forma en que nos llega la información... no es la esperada para el perfil de cliente, todo es excesivamente raro. Hasta que tenemos claro que hay algo más que raro: es un fraude, pero no tenemos forma de demostrarlo. Llamamos a la aseguradora para explicarle nuestras sospechas, y le pedimos que retrase la indemnización, que ya estaba preparada, y trate de hacer rascar un poco a ver que sale.

Casualmente, días después, la embajada del país de nuestra cliente advierte a UNESPA que se estaban haciendo muchas traducciones de atestados de accidentes de tráfico para aseguradoras españolas... Y ahí se destapa el asunto, esta misma mujer tenía más de diéz pólizas similares, y su hermana, era beneficiaria de más de 6.000.000 de euros.

A partir de ahí la policía nacional agarro el asunto hasta reunir las pruebas necesarias para la detención de esta banda de estafadores, que ya habían cobrado alguna de las pólizas.

Esas cantidades de dinero dan para sobornar a algunas policías de ciertos países del tercer mundo, y al resto de colaboradores necesarios para urdir toda la trama. A España llegaba la documentación preparada para cobrar las pólizas.

Así que, si has llegado hasta aquí, habrás visto que no sólo es este un país de pillos...