martes, 12 de abril de 2011

La gymkana

Ayer respondía a una consulta que me llegaba por mail, muy sencilla, sólo me pedían que explicara que capital hay que asegurar como continente en el seguro de hogar.


Entiendo que cualquier que llega por primera vez contratar un seguro tenga dudas sobre muchas cosas... incluso en las más básicas, porque durante nuestro periodo formativo básico jamás nos enseñan nada práctico sobre el funcionamiento del sistema financiero, menos aún del detalle de los seguros.


Lo terrible del asunto,  es que esta consulta llegaba porque la persona que tenía que contratar el seguro había recibido mucha información... y toda incorrecta. Estaba absolutamente perdido, en la tesitura de tener que elegir entre tres opciones que le habían dado profesionales, y si no hace una consulta por mail se hubiera equivocado, porque nadie fue capaz de decirle la correcta. ¡Ninguno de los tres profesionales sabía muy bien como se debe valorar el continente!


Es preocupante. Se puede entender que de vez en cuando obtengamos alguna información equivocada... pero no toda la información, no cuando la información es prestada por profesionales; tres profesionales autorizados por tres aseguradoras diferentes.


Los programas de formación obligatoria de las aseguradoras son de risa, y a los hechos me remito, no funcionan. No sirven. La formación en las corredurías es como un tramite que hay que cumplir, un marrón más de los muchos que nos imponen. La formación de los profesionales que tienen que asegurar el patrimonio de los españoles es una gymkana para conseguir los certificados de las horas necesarias.


Como de costumbre el que sale perdiendo es el consumidor. Que contrata con buena voluntad un producto que no le servirá para lo que quería porque no han sabido explicarle, ni adaptarle. Pero a ¿quién le importa el consumidor?...


Y conste que hay cientos de buenos profesionales, bien formados, con interés en actualizarse, haciendo un buen trabajo y salvando de verdad el patrimonio de sus clientes. Pero quedan disueltos, perdidos en la maraña de decenas de miles de personas vendiendo seguros sin conocimiento.