viernes, 6 de noviembre de 2009

Un incendio en casa.

¿Qué pasa cuando tenemos un pequeño  incendio en casa?


incendioSe quema la cocina, restos de humo y hollín en toda la casa, no podemos vivir en ella y conlleva una serie de gastos extras... Un pequeño desastre.



Aquí es donde tienen que dar la cara los seguros de hogar. Y sobre todo se hace imprescindible la ayuda experta de un profesional que reconduzca el desastre hasta una solución. El mediador de seguros, esa persona que hizo la póliza en su momento, tiene la suerte de poder ayudar mucho en estos momentos, es un apoyo moral, ofrece cierta tranquilidad y sobre todo es efectivo, porque la experiencia de otras ocasiones le hace ir directo al grano.


¡Basta de obviedades! Os preguntaréis a qué viene esto. Sencillo, ayer entró en el despacho una pareja joven que han sufrido un incendio en la cocina hace una semana. Y entraron no porque fueran clientes, entraron porque en su desesperación no saben donde acudir.


Por supuesto que tienen seguro, uno confeccionado sabiamente por un superbancario. Con un capital sobrado para el continente, y minúsculo, ridículo, exiguo para el contenido. El trato que ha recibido en su sucursal lo podéis imaginar... "ya irá un perito". Un perito que tardó seis días en aparecer. Mientras nuestra pareja, resignada, buscándose la vida para comer, lavar la ropa, dormir,  etc...


Después les queda la mejor parte, cuando se den cuenta que con el capital asegurado dará para pagarles sólo la mitad de la cocina porque al superbancario no tendría tiempo de explicarle que cifra había que poner, como no era necesario vender el seguro porque era de contratación obligatoria con la hipoteca... Además era ponerse a explicar eso del contenido  o pasar a venderle una cafetera a una jubilada; y para un superbancario que la tercera edad tenga un buen café es una misión prioritaria.


Estos jóvenes ya pensarán toda su vida que las compañías de seguros no cumplen su función, que son inútiles y una estafa para el consumidor. Sin embargo si hubieran contratado libremente su póliza con un mediador de seguros profesional, se hubieran dejado asesorar,  tuvieran una póliza en condiciones y a la hora de su incendio le hubieran tratado como es lógico, estarían encantados con el trato recibido, agradecerían toda su vida al mediador y su aseguradora y los recomendarían a sus amigos.



Cada cual debería poder elegir donde contrata sus seguros de manera libre y sin coacciones. Sobre todo cuando quién no permite elegir no sabe.




Fotografía: Erlucho