martes, 6 de noviembre de 2012

Asesorando

La semana pasada un cliente llamó a mi móvil buscando asesoramiento, resulta que, por ejemplo Pepe, hace de secretario en un bufete de abogados, lleva media vida, y digamos que todo lo que tiene que ver con leyes y juicios le es muy habitual.


Pepe no sabe como empezar, "verás... quiero que me expliques sobre seguros de xxx, pero no es que quiera contratar uno..." al final termina "un familiar es perjudicado de uno de estos seguros". Yo creo que el mismo entendía del disparate que es hacer una consulta desde un bufete de abogados sobre todo cuando la respuesta tiene base jurídica.


Yo, como hacen todos los mediadores de seguros a diario, trato de resolver las dudas de Pepe y su familiar, me cuesta poco hacerme entender porque conoce las leyes.  Al terminar la llamada, veinte minutos después, me doy cuenta de que si yo hubiera hecho una consulta similar en el bufete de Pepe me habrían facturado 80€.


Me pregunto si Pepe se fía más de mi que de sus jefes para trasladar esta cuestión, o sencillamente le es más fácil acceder a mi, no tiene que pedir cita, no tiene que ir, no tiene que pagar la consulta...


Con esta reflexión no quiero quejarme por no poder cobrar nuestro asesoramiento, quiero reflexionar sobre por qué motivos nos podrían elegir frente a otros canales ¿alquien se plantea hacer una consulta a una compañía telefónica? ¿Al cajero del banco? ¿te podrías fiar de lo que te contaran?


¿Crees que el cliente piensa en esta diferencia cuando hace sus seguros?