jueves, 4 de diciembre de 2008

SuperBancarios.


Quien recuerde como se entraba a trabajar en los bancos hace 30 años vera que la cosa ha cambiado un poco; antes era casi por recomendación, como casi todo, y ahora tienes que tener una carrera y un máster y pasar no se cuantas pruebas, y no me extraña. Para ser SuperBancario hay que demostrar que vas a poder hacer muchas cosas.

Recojo la idea y adapto el termino, SuperBancario, del blog de Francisco Hernández Marcos, siempre tan acertado.

Y es que hoy el bancario sabe de lo suyo, cuentas, créditos, depósitos, y de lo de todos los demás. De todo lo que vende: las televisiones de plasma, balones de playa, vajillas, portatiles y conoce las ultimas novedades en minipimer. Ah! y de seguros...

Desde aquí me atrevo a pedir un aumento de sueldo generalizado a todos los bancarios, porque ya que se desperdician esas grandes mentes abriendo cuentas, y despachando vajillas... que lo cobren.

Esta arenga injustificada viene provocada por un par de experiencias vividas en mis carnes en la ultima semana:

Entraba en la sucursal del banco, cuando la amable interventora, desde el fondo de la oficina me gritaba: "Ángel ¿no necesitarás una tele?". La pregunta en principio descoloca. Después me pregunto ¿me va a regalar una tele? Tres milésimas de segundo después, me doy cuenta que estoy en un banco, por lo tanto, ocurrencia estúpida; no me van a regalar nada.

Me acerque a olisquear, porque ya intuía que daría para escribir un rato."Cuéntame ¿Que tele?". Sin mediar palabra me planta un folleto y dice "XX,XX€" al mes. Como me gusta pinchar:"Un poco cara...". Y ahí es cuando pude comprobar las mejores técnicas de venta y el despliegue de conocimientos del SuperBancario: respuesta:"Es que esta es la mejor".

Como mis conocimientos sobre televisores son los mismos que los del SuperBancario no pudimos seguir con la conversación.

Días mas tarde, como me gusta pinchar, volví a la sucursal y le enseñe una oferta de una tienda de barrio de la misma tele, recordad las especificaciones técnicas: "la mejor", financiada igual, pero sin intereses. O sea, bastante mas barata. Ahí es cuando salió de su despacho el SuperBancario de clase "A", antes llamado director de sucursal, a insistir con "su" tele, y de paso, colocarme un portátil, unas entradas para un concierto, y lo otro creo que era un crecepelo...

Yo antes cuando quería pasar un rato mirando chollos y ofertas iba al rastro o un todo a 100, ahora me acerco a la sucursal y saludo a mis SuperBancarios.