jueves, 20 de noviembre de 2008

Sobre el seguro de decesos.


Hoy escribo de seguros de decesos, los conocidos como seguros de "entierro", porque era una asignatura pendiente que tenia a medias, y porque la casualidad me fuerza, podríamos hablar de una serendipia, porque Captalis hablaba de lo mismo ayer, y un cliente me ha preguntado esta tarde sobre el tema que quería tratar...

Estos seguros, tradicionales, arraigados en la costumbre española, están pasando una crisis de identidad porque a los jóvenes no les interesan. Dentro de esa ideología corta y estrecha donde hay que sacarle dinero al seguro para que sea rentable, la póliza de decesos se queda al aire, porque sólo tiene un siniestro y nunca viene bien cobrar esa prestación.

Por eso las aseguradoras están incluyendo otra serie de servicios, gestorías, consultas jurídicas, segunda opinión médica, etc... intentado que las pólizas sean más atractivas y que puedan "usarse" en vida.

Hoy un cliente, me llama intrigado porque ha escuchado en una radio que los seguros de decesos no interesan, e incluso que ha intervenido un colega recomendando no hacerlos y cambiarlos por un seguro de vida riesgo para caso de fallecimiento.

Efectivamente a una persona con 30 años, le da lo mismo hacerse un seguro de vida por 10.000€ que contratar un seguro de decesos. Pero "el problema" ocurre cuando la póliza de seguro de vida expira antes que el asegurado. Porque las pólizas de vida suelen terminar cuando el asegurado cumple determinada edad, entre 65 y 75 años. Con la esperanza de vida que tenemos hoy, por encima de los 80 años es posible que no lleguemos a cobrar el seguro de vida.

Además a partir de esas edades encontrar una póliza de decesos con un precio "razonable" resulta imposible. También hay que tener en cuenta que no se pueden hacer seguros de vida a los menores de 14 años pero si se les puede incluir en la póliza de decesos.

Por lo tanto yo recomiendo tener un seguro de decesos, o en su defecto uno de vida pero con la intención de cambiarlo por uno de decesos sobre los 40 años. Pensad que lo importante no son los 3.000€ o 4.000€ que cuesta un entierro (tanatorio, traslado, nicho, etc...), es más importante el servicio que ofrecen en circunstancias tan delicadas en las que nadie quiere tener que estar organizando el "evento".