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lunes, 23 de marzo de 2015

En una semana

Os narraré tres experiencias diferentes vividas en una sola semana con un nexo común...

Martes, tenía una cita para visitar una empresa que quería analizar sus seguros, y tras ver las instalaciones me encuentro con pólizas de una aseguradora de primer orden, pero con contratos de seguro de la señorita pepis...  por ejemplo, el taller de carpintería metálica, donde fabrican ventanas y puertas de aluminio con un capital de diez mil euros para garantizar la maquinaria, el aluminio, oficina... una empresa de verdad con una póliza de juguete. Similar con las pólizas de responsabilidad civil y exposiciones...

Miércoles, me toca ver un restaurante, en el que en las mismas instalaciones, elaboran comida para hacer servicios de catering. El dueño del negocio, insiste al enseñarme las pólizas: "Lo importante son las comidas fuera, muchos clientes me piden el seguro de responsabilidad civil, e insistí mucho en ello cuando la hicimos". Leo las pólizas de una aseguradora muy respetable, y le doy mi opinión: "La póliza que tienes está bien, el precio es bueno, pero no he podido comprobar que tu negocio de catering, esté garantizado como debe, llama y que te digan donde pone que tengas cobertura para ello, y mantén la póliza".

El jueves, me llamó el empresario de hostelería, y con temblores en la voz, me decía..."Que me dicen que no, que para asegurar eso tienen que volver a hacerlo , y ahora me piden datos... ¡Menos mal que no ha pasado nada!" Por supuesto el distribuidor del seguro se lo dice sin despeinarse... se queda tan pancho. Le despide y atiende al siguiente sin más...

Jueves tarde, un comerciante que acaba de abrir me pide que le revise el seguro que le ha obligado el banco a hacer para concederle los 5.000€ que le faltaban para abrir el negocio. Mi dictamen fue, que le habían hecho un seguro con un infraseguro alarmante, y que el capital de responsabilidad civil que le habían puesto era el que se ponía en la década de los 90 y que era asumir un riesgo innecesario. Y por cierto, el precio bastante caro, pero que aunque le costará más solicitara esas modificaciones en el banco.

Más tarde este comerciante me diría que le pusieron pegas porque no entendían porque tenían que cambiar esas cosas que pedía, y como se quejó del precio, le ofrecían uno más barato quitando garantías...

Pues sí, el nexo común es que en los tres casos estos empresarios tenían sus contrato de seguros, obligados al abrir el negocio por necesitar financiación, con el banco y en pésimas condiciones.

Para rematar el viernes voy al banco, han vuelto a cambiar de personal, y quién me atiende lee mi ficha y al ver que no me han colocado ninguna póliza y con cara extraña y me dijo "¿Nunca te hemos ofrecido nuestros seguros?", a lo que respondí, es que "no sabéis lo suficiente". Y muy digna la persona que coloca pólizas a todo el que entra me dice: "yo no, pero tenemos especialistas, tenemos corredores si quieres te envío uno". Tuve que explicarle que no pueden tener corredores, porque son agentes (OBS)... Aún así el superbancario no cedía, e intento colocarme un SIALP fantástico al 0,40% de interés... Fue cuando me levanté, y dándole la mano y le dije " la semana que viene te traigo yo uno al 2,25%"...

Pobres bancarios, tienen que vender sin saber, con peores productos que el resto, aguantar los problemas de los siniestros que no pagan, o pagan mal. Menos mal que pueden obligar... si no quién les compraría...