jueves, 27 de noviembre de 2008

¿Debería limitarse el uso del auxiliar externo?

Desde hace años que vengo hablando de la Ley de Mediación y de sus carencias, que finalmente provocarán que sea un autentico bluff.

La Ley de Mediación tiene la intención de regular el mercado de la distribución de seguros armonizándolo con el europeo y, como en el primer párrafo del preámbulo dice, "sin olvidar nunca la protección de los consumidores". Quedémonos con esa idea: Protección del consumidor, al final volveré a ella.

La ley quiere también regular la antigua figura del colaborador o subagente, ahora llamados "Auxiliares Externos". Sobre ellos dice que no son mediadores y que "no podrán asumir funciones reservadas por esta Ley a los referidos mediadores. En ningún caso podrán prestar asistencia en la gestión, ejecución y formalización de los contratos".

Queda meridianamente claro: los auxiliares ni son mediadores ni pueden hacer el trabajo. Sinceramente creo que el legislador pensó para definir la figura, en el "avisador" que colabora con la correduría, el típico municipal que en sus ratos libres da referencias al mediador. Pero los tiempos cambian a tal velocidad que este concepto ha cambiado, de tal manera, que ya no se cumple el objeto de la ley.

Sale a la luz un nuevo agregador, un robot que nos pide datos y nos da precios de varias aseguradoras, un comparador de precios, como ya existen otros por ejemplo el de arpem. El que se lanza ahora es tarifas24 y se diferencia del de Arpem, en que este comparador es propiedad de un Auxiliar Externo.

Tarifas24 es un comparador de un auxiliar externo de mis vecinos de la correduría Proyectos y Seguros, ahora la cosa empieza a chirriar.

La web, valora cada póliza que ofrece, con estrellitas, en función de no sabemos que criterios, y dice que lo han hecho sus expertos en seguros. No es necesario recordar con los auxiliares externos no son expertos en seguros, porque serían mediadores... Así que entiendo que lo ha hecho la propia correduría, no estaría de más ver el análisis objetivo, estrellitas aparte...

Así tenemos a un auxiliar externo vendiendo y dando una especie de recomendaciones, estéticamente como si de una gran correduría se tratara. Un auxiliar externo que no puede formalizar pólizas, asistir en el siniestro, etc...

El consumidor difícilmente puede entender la diferencia, menos aun notarla. Pero el planteamiento es legalmente irreprochable. Perfecto, tanto para la correduría como el auxiliar. Por eso me pregunto ¿ha conseguido la Ley de Mediación dar claridad y proteger al consumidor?