martes, 12 de noviembre de 2013

El silencio de los inocentes

"El silencio de los inocentes" es el título del libro de Tomas Harris que dio pié a la oscarizada película "El silencio de los corderos" (Jonathan Demme, 1991).


Y hoy titulo así porque el Consejo General de los Mediadores de Seguros ha emitido un comunicado de prensa con ese título, por cierto que Carlos Lluch lo uso con idéntico sentido hace tres años, y es que a lo que se refiere el Consejo es al incomodo silencio que sigue habiendo en el sector sobre las prácticas abusivas de la banca a la hora de distribuir seguros.


Primero desde Mapfre, después la semana pasada desde AMA... las aseguradoras empiezan a quejarse, cosa que los mediadores de seguros llevamos advirtiendo muchos años, por ejemplo  en mayo de 2008 mi artículo de cómo la banca fideliza clientes... cinco años y medio, y solo hemos hecho que empeorar.


Volvamos a la película (al libro) que me parece acertada para el caso ¿Buscamos similitudes? ¿recordáis al malo? no el Dr. Lecter, sino al psicópata transexual, Buffalo Bill, que se hacía un abrigo con la piel de sus víctimas, pues sí, en todo esto tenemos quién saca un beneficio a costa de perjudicar a las víctimas; la banca tiene no solo un abrigo, tiene decenas de ellos, gracias a las víctimas que caen en su redes, por supuesto como las víctimas del libro, secuestrados después de engañarles para ganarse su confianza, retenidas, engordadas para obtener lo mejor de sus pieles.


El doctor Hannibal Lecter, esa mente prodigiosa que todo controla, y que en general usa el potencial no para hacer el bien si no para su propio regocijo, como las aseguradoras, que algunas se quejan, pero todas (las que pueden) se buscan su beneficio con los acuerdos de bancaseguros.


Clarice Starling, traumatizada por los gritos de los corderos que escuchaba en su infancia cuando los sacrificaban y que confía en dejar de oírlos si atrapa a Buffalo bill. Como los mediadores de seguros cansados de escuchar "el banco me obligó  a firmar el seguro", pero confiando en solucionar su problema si esto acaba...




Y después están los corderos, los inocentes corderos y las víctimas despellejadas, que no se les oye salvo si estás en aquella granja de Montana donde Starling paso la infancia... El consumidor está en silencio.



Al consumidor lo despellejan, lo maltratan continuamente, pero como corderitos caminan al matadero, gritando pero donde no se les oye. Hoy en día la solución está en manos de quién tiene el poder, y la banca tiene mucho, pero el consumidor, el pueblo organizado, tiene aún más. Y cuando quieren se organizan. Será que esto no les preocupa.


El Consejo General ha intentado involucrar a todos los actores posibles, desde la DGSFP a UNESPA pasando por el Defensor del Pueblo o el Tribunal de Defensa de la Competencia, desgraciadamente con poco resultado.


Los consumidores siguen callados.  Los inocentes en silencio.


VIA| Inese