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jueves, 20 de octubre de 2011

El problema

Hace unos días presente una oferta de un seguro para un pequeño negocio local que comenzaba a funcionar. Consiste en venta y reparación de un producto determinado.


Al nuevo empresario le extraño que quisiera ir a ver el local, aún sin rematar y más aún cuando le interrogue sobre su negocio. Al día siguiente vuelvo con un proyecto adecuado a negocio que iba a desarrollar, le explico, me atiende y termina con un "tengo otras ofertas más baratas, te las voy a enseñar".


Como era de esperar me presenta la oferta de seguro que le había hecho su banco, y se la había hecho en función de no sabemos muy bien qué, porque los capitales ofertados en nada se parecían a los que necesitaba el emprendedor, y las medidas de protección de local comercial no coincidían con la realidad. Le expliqué que si quería que le resolviera los siniestros el superbancario que tan correctamente había preparado la oferta,  al menos modificara un par de cosas...


Pero aún quedaba lo peor, viendo que la oferta bancaria no había por donde cogerla, y entendiendo que solo generaría problemas a la larga, me espeta"Espera, tengo otra de una correduría" y la planta sobre la mesa. El corredor sólo le había presentado una oferta ¿? , en esta si podíamos ver capitales acertados, eso sí, en ningún caso aparecían las coberturas necesarias para que el nuevo empresario estuviera tranquilo y tuviera asegurado el material que tendrá en reparación.


Algunos nos cansamos de repetir que la banca hace muy mal los seguros, no están preparados. Que los equipos de venta de agentes de las compañías solo piensan en facturar a corto plazo. Pero es que el otro lado, el más profesional, el de los corredores,  está igual de mal.


Probablemente estos momentos de crisis hacen que las corredurías prescindan de personal, y que algunas tareas se hagan de manera más rutinaria, sin ver un local, sin investigar realmente a que se va a dedicar, buscando la solución más rápida, y barata,  en vez de la mejor.


De dónde surge el problema y como resolverlo hablaré la semana que viene. Pero el corredor debe ponerse las pilas y demostrar valía o el consumidor lo rechazará definitivamente.