martes, 28 de junio de 2011

Innova y sálvate.

Yo estoy convencido que se puede aprender de todo, en todas situaciones y de cualquiera, y quiero seguir hablando de innovación con un ejemplo totalmente alejado del sector asegurador.


Vamos a hablar de corazón, de ese tipo de prensa que llaman rosa, en concreto de los programas de televisión. Voy a ser objetivo, a los hechos,  sin entrar en la necesidad de que estén programados por la mayoría de cadenas de televisión. Olvidaos de eso.


Hasta ahora lo normal es que este tipo de programas tuvieran un presentador, y la mayoría una serie de colaboradores, que ofrecen opinión sobre el tema a tratar. Estos colaboradores, son periodistas o personajes populares.


En estos programas los colaboradores tienen una labor de acercamiento del personaje famoso, defendiéndole de sus actos; o  de traductores de la vida del famoso, para el público general, al opinar sobre sus vidas y justificar sus miserias.


Pero hace tiempo que existe un programa que ha dado la vuelta al planteamiento, se llama "Sálvame", y fijaos como han solucionado tener que llenar cuatro horas cada tarde: han convertido a sus colaboradores en "estrellas". Todo lo estrella que puede ser un personaje del corazón sin otro valor que ser popular. De repente han encontrado la manera de estrujar la vida, antes anónima , de estos colaboradores (muchos son sólo periodistas) y convertirla en noticia. Les hacen pasar por terapias psicológicas en público, hipnosis en directo para ahondar al máximo en sus miedos... Aterrador, pero funciona. Ahora la noticia no es tanto lo que ha pasado en el famoseo de "Hola", el estandar, si no en la vida del propio colaborador, uno que se casa, uno que sale del armario, que van al dentista, otro que se separa,  al que le cortan un dedo... o si el yerno tiene un juicio pendiente por fraude al seguro...


Vamos a la moraleja... realmente hay muchas, seguro que se podrían escribir libros sobre esto, pero hay algo de lo que creo que deberíamos aprender los mediadores de seguros. Estamos acostumbrados a que nuestro cliente nos vea en medio, entre la noticia y el público, siendo sencillos colaboradores, como un traductor, como un defensor de la aseguradora y deberíamos encontrar el modo de reconvertirnos en la estrella y ocupar el espacio que nos reserva el sector.


No propongo hacer terapia frente a nuestros clientes (seguro que ahora mismo estás pensando que yo sí la necesito), habrá que buscar otras formas, pero debemos pasar a ser el centro del negocio.


¿Te atreves a innovar y ser la estrella?