martes, 22 de marzo de 2011

El listo.

Me contaban el otro día un caso de estafador estafado, de libro. La cosa es que una persona piensa en cambiar un trozo de tarima de una habitación, llama al parquetista, le pasa un presupuesto y a nuestro amigo le parece caro.


El parquetista que quiere cambiar el suelo, cobrando lo que tiene que cobrar, le insinúa que le puede salir más barato compartiendo gastos con su aseguradora, y le dice "Tira un cubo de agua al suelo y te lo paga el seguro".


Nuestro protagonista, sin pensar mucho más, tira un par de cubos por el salón y deja que cale. Ahora sí que hay que cambiar la tarima... entera.


El hábil asegurado llama a su compañía contando que se le ha caído el cubo de fregar... y ¡Oh sorpresa! la compañía dice que no está cubierto porque el agua no proviene de la rotura de una tubería si no de un "recipiente portátil".


Gracioso, ahora "el listo" debe cambiar más trozo de suelo del que tenía antes de que se cayera el cubo con agua... y por supuesto la culpable es la compañía que son unos noseque, no el parquetista que da buenos consejos gratis, ni el aprendiz de estafador... estafado.