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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Origen de Nolan, la idea como virus.

Me gusta el cine, y como no se por donde acabará este post advierto de posibles spoilers en el. Así que recomiendo ver la película antes de leer esto por si acaso.


Sobre Origen  (Inception 2010) tras un mes de su estreno en España ya se habrá hablado mucho, incluso ya esta valorada entre las mejores películas de las historia y probablemente no por sus efectos especiales que están en su sitio, que no chirrrian, o por sus innovaciones que serán repetidas en los próximos años porque marcarán tendencia en el cine. Quizá sea porque habla de una parte de nosotros  que se nos hace mágica: los sueños.


Unos ven un bonita historia de amor , otros sencillamente un gran espectáculo. Sin embargo a mi me ha quedado otra idea de la peli: Christofer Nolan nos lanza una advertencia sobre el peligro del marketing.


La trama es sencilla, Dicaprio es un ladrón de secretos, de los que no se guardan en cajones sino en una parte del cerebro, o por qué no, del inconsciente; y lo consigue a través de inducciones al sueño. Pero en esta ocasión le piden el más difícil todavía, algo que hace peligrar la existencia de los protagonistas, y que por supuesto puede cambiar el futuro, de hecho la intención del empleador es cambiar el futuro de un apersona introduciéndole la idea adecuada. Para ello Cobb y su equipo deben hacer lo contrario que acostumbran: introducir una idea.


La idea es como un virus, se dice en la película, la idea se pone en un cerebro y la persona la hace suya y la defenderá hasta el final. Comparar la idea a un virus me parece acertadísimo porque solo hay por ponerla en el sitio adecuado, y se extenderá maliciosamente.


Es una forma tan sencilla de dominar a cualquiera que asusta, solo hay que introducir una idea en la cabeza de alguien, o de muchos para dominar a muchos... tanto asusta que debemos preguntarnos ¿habrá alguien que se dedique a esto ya? ¿Quién se encarga de meter ideas en mi cabeza hoy?


A poco que pensemos caeremos en la cuenta de que los departamentos de marketing encargados por las empresas lo vienen haciendo desde hace decenas de años. Nos inducen ideas, que tomamos como propias, y que defendemos de manera inconsciente, y lo que es peor, nos condicionan la vida.


Entonces ¿Compramos lo que necesitamos o compramos según nuestras propias ideas inducidas inducidas por el marketing? y a donde voy ¿Hacemos los seguros por teléfono e internet por propio beneficio o porque nos han hecho creer que es lo adecuado?


Y la última cuestión para mis colegas mediadores de seguros y los especialistas en marketing asegurador ¿Se puede inducir la idea contraria?


:O