jueves, 11 de marzo de 2010

Vivir de honorarios. (ii)

Dejando de lado que esta tendencia al cambio del estilo de ingresos de la mediación será traumática sin remedio: ¿podríamos encontrar el lado positivo?


Yo llevo oyendo muchos años que la mediación va a dejar de tener influencia para distribuir ciertos productos, en concreto los que se están convirtiendo en falsos comodities: los seguros de automóvil. Y no sólo lo vengo oyendo, lo tengo asumido. Pero ¿y si hubiera una opción para aquellos mediadores que no quieren abandonar el ramo maldito?


Por supuesto la opción partiría de la entelequia de que las aseguradoras quisieran mantener a mediadores distribuyendo el producto... pero pongamos que las aseguradoras se les pasara por la cabeza la extraña idea de que los seguros de automóvil distribuidos por profesionales están mejor hechos, el cliente los entiende mejor, evitan reclamaciones, el asegurado se convierte en integral con más facilidad, y la tasa de rotación es mejor que con otro método de distribución... Ya se que es una utopía, pero vamos a hacer un poco de ensayo-ficción.


Resulta que los grupos aseguradores más importantes distribuyen sus seguros de automóvil a través de mediadores, hasta que deciden que se puede hacer más barato evitándolos: a través de call centers, y pronto llegarán métodos absolutamente impersonales, totalmente automatizados. Asumido esto como un hecho irrenunciable para las aseguradoras, podrían plantearse vender con el mismo coste, del mismo sistema pero a través del profesional. A través de un corredor de seguros. A la aseguradora le daría igual que la venta la haga un profesional formado, o un cajero del banco, cajero de los de meter la tarjeta para sacar dinero... y le daría igual porque tendría el mismo coste.


Sin embargo el corredor podría cobrar un honorario, no por entregar la póliza como el cajero la escupe, sino por el asesoramiento ofrecido y por el asesoramiento futuro. El consumidor podría elegir libremente hacer su seguro cara a la pared de una sucursal bancaria, o que le aconsejara un especialista y pagarle por el trabajo. Sería como quién se hace la declaración de la renta el solo, o quién la lleva a un profesional. Cada cual elige libremente.


La aseguradora vendería a bajo coste, como les gusta ahora, el consumidor podría elegir sabiendo que pagaría por un valor añadido claro, y el corredor que quiera podría distribuir seguros de automóvil con garantía.


Arrojado el guante, nos queda ver como  las aseguradoras pasan por encima de él mirando hacia otro lado; porque al otro lado hay un cajero automático...