lunes, 30 de noviembre de 2009

Ofertas de empleos.

José, un lector del blog,  me traslada una queja. José es una de esas personas que en su día buscaron redondear su salario con una actividad secundaria, algo que poder compaginar con su profesión.


El sector seguros es muy socorrido para esas cosas, a veces los comerciales creen que pueden aprovechar sus clientes para distribuir seguros. Si lo hacen los bancos con el mismo desparpajo y conocimiento lo puede hacer un distribuidor de alimentación, o un vendedor ambulante.


El caso es que nuestro amigo José vio una oferta interesante:



- Fijo más comisiones
- Contrato estable
- Puedes alcanzar los 3.000 euros mensuales.
- Con opciones para crearte tu cartera.

-Estudios: no necesarios.


-Experiencia: no requerida.





Le llenaron la cabeza de números, y ya se veía ganando los 3.000€ al mes prometidos con facilidad. Empieza con ganas y hace varias pólizas entre sus familiares y clientes habituales.


Pero aquellos ingresos espectaculares no llegan a final de mes. José ya se da cuenta que no es tan fácil. Conoce la frase "las normas de suscripción no lo permiten". Y además descubre que su "contrato estable" se quedó en un contrato mercantil, que ciertamente puede ser muy estable...


José tras un mes de animoso trabajo llega a cobrar un 10% de lo "prometido", y probablemente acabará abandonando, porque la aseguradora sólo le explico para captarle la parte bonita.


¿Pero qué gana la aseguradora contando las cosas a medias?


Pues la aseguradora invirtió en un anuncio buscando candidatos, perdió un poco de su tiempo enseñando cuatro cosas a José para enviarlo a la calle con rapidez, y a cambio ha ganado seis o siete pólizas nuevas de los familiares y amigos de José. Seis o siete pólizas de José, más seis o siete de Antonio, más las de Ana, las de Pedro, las de Beatriz... Gran negocio para la compañía.


A veces toca la lotería y una de estas incorporaciones mensuales resulta que tiene los valores necesarios para triunfar vendiendo seguros. Entonces es cuando la aseguradora, siguiendo la teoría de Adams (con s, no del economista)  el principio de  Dilbert, le hace jefe de equipo y deja de vender para dedicarse como jefe de equipo a liderar sin ninguna experiencia anterior...


C'est la vie.