martes, 27 de octubre de 2009

El valor de la palabra.

Yo me extraño cada vez más como un consumidor normal y corriente, harto de pagar comisiones a la banca, o cansado de discutir con teleoperadores sobre su adsl, o su móvil, se dejan seducir por las ofertas de estos sistemas habiendo otros modos de comprar.



Pero es posible que la respuesta esté en parte en el artículo de Eduard Punset: "Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto". Punset nos acerca los últimos avances científicos al día a día, y en esta ocasión resulta que si ponemos en una balanza una contradicción, un desprecio o un insulto, la podemos compensar con cinco halagos. Esa es la fuerza de la palabra, 1:5.



Así de simples somos. Con que nos hagan un poco la pelota se nos olvidan los desagravios anteriores.



Por si acaso a partir de ahora contad los piropos que os echan...