jueves, 8 de octubre de 2009

Comparadores del futuro (II)

Mi apocalíptica visión de los comparadores on line trajo muchos y variados comentarios y me siento en la obligación de redondear mi planteamiento.


El post "Comparadores del futuro" es un toque de atención, una advertencia, de hacia donde va el sector, con una de las herramientas que se hará más familiar para todos los usurarios en un futuro. Un comparador es sólo eso: un útil para comparar, y sólo para comparar precio.


Me preocupan los sistemas que se están eligiendo, y hay tres:


El sistema A donde una empresa ofrece el comparador y el usuario tiene libertad para continuar la contratación, o dirigirse a un  par de profesionales para obtener el asesoramiento sobre esos precios. Este es el sistema que ofrece todas las posibilidades al consumidor, es minoritario, con menor presencia hoy en la red, y al que dan la espalda algunas aseguradoras que se pavonean de apoyar la mediación.


El sistema B donde una empresa, mediador de seguros, ofrece la contratación directa con la aseguradora y se aparta sin intención de ofrecer más servicio. Este sistema viene de funcionar en el extranjero con muchos recursos para implantarse en España.


El sistema C, un auxiliar externo de un mediador de seguros, recordemos que el auxiliar no tiene capacidad legal para asesorar, ofrece precios y la contratación a través de los servicios de la correduría. Sistema, que hoy por hoy, aumenta el número de intermediarios sin aportar valor añadido.


Estos sistemas permiten comparar precios. Comparar el precio de un seguro está bien, pero se queda en la superficie, no llega al meollo del asunto. No podemos comparar garantías, no podemos tener asesoramiento personalizado... Se está convirtiendo el seguro de autos en una commodity. Reducir el trabajo de asegurar un riesgo, para garantizar el patrimonio de una familia o una empresa, en algo rutinario, llamadme pesimista, se me antoja peligroso.


Peligroso para el consumidor. Todos tenemos claro que es buen negocio. Para todo el mundo menos para el consumidor que pierde en calidad de servicio. El consumidor no es tonto, sabe elegir, entonces ¿qué es necesario para que el consumidor se convenza de usar estas herramientas? Hacerle pensar que el seguro de autos es una commodity. Que da igual donde lo adquiera. Que siempre ofrece el mismo servicio. Que es un mal necesario. Con la poca cultura de seguros que tenemos en el país, conseguirlo costará bien poco.


En unos años veremos como saldrán beneficiados unos pocos, y los consumidores habrán perdido en calidad y servicio. ¿Le importa a alguien?