jueves, 3 de septiembre de 2009

El regateo.

Este verano un periodista de El Mundo se interesaba por mis experiencias en el regateo y sus técnicas, practicadas o sufridas, para un especial que escribía sobre el tema.


Acabé por explicarle que yo no regateo cuando voy a comprar algo. Pido precio y si no es lo que quiero pagar doy las buenas tardes y me vuelvo a mi casa. Si todos tratáramos de regatear al comprar cualquier cosa, los precios se duplicarían. Hay sociedades en los que el regateo es necesario por cultura, y hay que perder diez minutos para comprar un jarrón de plástico en su precio porque el precio es el doble de su valor. Y encima te vas con el sinsabor de la duda de haber pagado más de lo justo. Ya decía Machado " es de necio confundir valor con precio"...


Haciendo memoria, yo ya había escrito sobre el tema hace año y medio y a raíz de un informe aparecido en arpem.com, cuando empezaba a dislumbrarse esta moda tercermundista del lloriqueo al comercial.


Pues todo esto viene a cuento del video que ha incluido en su último post Alejandro Marín en el Blog del Seguro, y que voy a copiar vilmente:


(Los subtitulos en castellano se activan en la esquina inferior derecha.)





Creo que el video debería emitirse en prime time para que algunos puedan verse el ridículo que hacen algunas veces...