miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Cuánto le importas a tu compañía?



Has pensado alguna vez si le importas a tu compañía de seguros, si tiene en cuenta lo que tu piensas, tus problemas con las pólizas...

Hoy voy contaros dos casos vividos ayer mismo, donde se nota como actua la compañía directamente, cuando no hay mediador (agente o corredor) que asista en la contratación de las pólizas.

El primero de los casos es el siguiente; me cuenta un asegurado, que hizo su póliza en una sucursal de la compañía que había hecho el seguro a su nombre pero que quien conduce el coche es su hija que lo hacían así para que el seguro fuera más barato. Si, así lo suelta el tio. Pero no me preocupa lo que ese hombre piense, me preocupa como a los empleados de la compañía les importa un pimiento la entidad que les paga, y un comino el patromonio de su cliente.

Hacer la póliza en esos terminos todos sabemos que puede causar perjuicios inumerables al tomador, desde los que afectan a su historial de siniestralidad hasta las indemnizaciones que puede repetir la aseguradora...

Este pobre hombre no importa a su aseguradora.

Caso dos: Un inmigrante emprendedor, necesita un seguro para el local que tiene en arrendamiento. Un restaurante. Por lo que sea se hace con un teléfono de una sucursal de una compañía. El pobre infeliz creía que eso le garantizaba que le van a hacer un seguro en condiciones.

Llama y la conversación debió ser tal que asi:

- "Quiero un seguro."
- "Que bien, nosotros los vendemos"
- "Es un bar/restaurante"
-"¿Y cuantas cámaras tiene?" (sic)
-"Dos."
-"¿Algo más?"
-"Unas sillas, unas mesas... lo normal"
-"¿Muy bien, le parece 250€?"
-"Claro"

El empleado de la compañía, con esta conversación, intuyo que no era necesario asegurar continente ni por obras de reforma, que no debía asegurar la rotura de lunas, que no debía asegurar los daños por robo, ni los daños eléctricos y que con 8.000€ de contenido sería suficiente para asegurar un restaurante "con dos cámaras".

Y la cosa queda así hasta que tiene un siniestro y entonces si que busca una oficina para que le atiendan... Entonces es cuando su pequeño intento de robo se convierte en un problema que tiene que resolver con sus fondos propios porque la compañía no le garantiza nada.

Al administrativo de la sucursal le importa un rábano que este hombre tenga problemas para llegar a fin de mes porque tiene que reparar una reja y un cristal con el que no contaba. El administrativo si que cobra este mes y la compañia no le penaliza por ser un patán que deja la imagen de la aseguradora a la altura del betún, al contrario, le tendrán en estima porque hace pólizas sin levantar su culo del asiento. Pólizas que además no le llevan siniestralidad a la compañía porque están mal hechas y nunca tendrá que pagar.

¿Qué le importas a tu compañía?



Fotografía: Racatumba